domingo, 18 de octubre de 2015

La luz de mi oscuridad


Hay días en los que nos levantamos y nos damos cuenta que estamos entre unos robustos e inmensos muros que están conectados entre sí, de tal forma que es imposible salir de ellos… es en ese instante cuando nos damos cuenta de que estamos atrapados en una cárcel que nos hemos creado nosotros mismos con el paso de los años, una cárcel en la que nos encerramos cuando el frio invierno llega a nuestro ser más profundo, aislándonos del mundo externo y quedándonos solos en compañía del silencio.
Al principio estamos en una gran habitación oscura, que está formada por la unión de los primeros muros. Estamos en una esquina, entumecidos por la fría lluvia que cae sobre nosotros, no queda apenas rastro de vida en nuestro cuerpo, no hay ilusión, no hay aliento para otra dura guerra… solo estamos esperando a que llegue nuestro fin a través de la forma más dulce posible. Cuando vagamos en busca de este último pensamiento, concienciados de que no hay nada que hacer, miramos hacia arriba y vemos el resplandor de una débil luz que sale de un pequeño boquete de la pared, en ese momento algo despierta dentro de nosotros, recibimos como una dosis pequeña de energía, haciendo así un esfuerzo por levantarnos para conseguir llegar a esa luz.
De repente deja de llover y a medida que nos levantámos, vamos consiguiendo que los muros que hay ante nosotros se desvanezcan lentamente. Cada vez vemos como la luz va aumentando de intensidad, con cada paso y esfuerzo. Llega el momento en que la luz nos ciega por unos instantes y cuando conseguimos ver con claridad, nos damos cuenta de que ya no queda nada que nos impida avanzar, volviendo así a nuestro cálido y soleado mundo.

 

martes, 13 de octubre de 2015

¿Fracaso o éxito?


Sabes que los demás no tienen la culpa, que el único culpable de tus fracasos y de no alcanzar tus metas eres simplemente tú.
Sabes que puedes pero no paras de ponerte excusas a ti mismo, no paras de ponerte límites y todo por miedo, miedo a fracasar, pero de lo que no eres consciente es que ya estas fracasando al no  lanzarte a ese océano al que tanto pánico tienes. Tienes el proyecto, meta o sueño y te tienes a ti ¿a qué esperas? El tiempo se acaba y cuando quieras ir a por ello, será tarde porque otro habrá hecho aquello que querías y habrá ocupado tu lugar, mientras tú estabas en una esquina lloriqueando, quejándote y dudando de ti mismo y de tus capacidades.
Así que confía en ti de una vez, porque eres fuerte y sabes que tienes el suficiente valor  y coraje para conseguir aquello que tanto quieres. Y si no te sale bien a la primera no desistas, y sigue persiguiendo ese sueño, porque cuando hay constancia, dedicación y das el 100 x 100 de ti mismo conseguirás todo aquello que te propongas.
 No escuches a los necios que te dicen que no puedes hacer algo  y no te conviertas tú en uno de ellos. No les des la razón a aquellos que esperan tu fracaso y nunca te digas a ti mismo que no puedes hacerlo, que es imposible, que nunca lo conseguirás.